Andunemir Escribió:
babayu Escribió:
No nos olvidemos que los chinos son unos maestros en esto, como en casi todos los regímenes totalitarios: seguro que la pobre gente que hace ese espectáculo tiene que estar trabajando miles de horas gratis y en régimen de semiesclavitud para montar esto...
El otro día en el "Básico" que es un programa bastante chulo de LaOtra de Telemadrid entrevistaban a un periodista que había publicado un libro llamado
Diarios de Corea y comentaba eso de Corea del Norte. El carácter y la disciplina que se suponía a una gente capaz de realizar coreografías de miles de personas casi a diario y, a la vez, lo que de ello se deducía al respecto del control mental y la supresión del individuo.
Y el viernes, en la 4, echaron un reportaje muy guapo, aunque estremecedor, de Jon Sistiaga, en un viaje que hizo a Corea del Norte, haciéndose pasar por turista, y mostraba unas imágenes alucinantes de ese enigmático país, abrumado por la paranoia totalitaria de su líder, Kim Yong Il (entrar en alguna de las webs promocionales de ese país acojona, con esos titulares tipo: "Kim Yong Il, sun of the Nation and Mankind"), y también salía alguna de esas coreografías. Y no sólo eso, era impresionante ver cómo circulaba el autobús de los turistas por unas enormes autopistas de diez carriles absolutamente vacías por dos razones, que no existen coches privados (salvo los Mercedes Benz de los oligarcas), y que esas carreterillas no son para que la gente se desplace, sino para que pasen los tanques y ese desproporcionadísimo ejército baluarte de un país que vive bajo el miedo constante de una invasión extranjera. Ah, y en el reportaje salía un personaje que no tiene desperdicio, el tarraconense Alejandro Cao, el único extranjero en el gobierno norcoreano y que se dedica a glorificar y defender a ultranza el régimen imperante en ese país.
Fascinante, la historia de Corea del Norte, cuya vida, no solo política, está basada en la Idea Juche, un batiburrillo ideológico de puntos fascistas, estalinistas, confucionistas , etc.
Si podéis, no os perdáis un magnífico cómic, llamado Pyongyang, de Guy Delisle, probablemente el mejor testimonio gráfico de la realidad norcoreana.