A mi me gustan todos los juegos de mesa, dada mi natural tendencia a la ludopatía y adiciones varias; pero, como uno tiene una mala suerte de tres pares de gónadas, y pierde siempre, y además es tremendamente competitivo, jugar a eso no me depara más que disgustos. Aún recuerdo cuando jugaba con Azom al parchís y perdía absolutamente siempre, incluso cuando ella, por compasión y para evitar mi cabreo, se dejaba ganar, también perdía, juer. De pequeño tuve un trauma con el Monopoly, porque mis hermanos me convencieron que el dinero era de verdad, y como perdía impenitentemente, la ruina en el juego se transformaba en mi mente en una ruina económica total, y me ponía malísimo. Me gusta el Pictionary, es muy divertido, salvo que mis amigos son unos muñones a la hora de dibujar, sobre todo si van fumaos, al menos te haces unas risas.
Soy fanático del ajedrez, pero como no me gusta estar parado ni pensar demasiado, pierdo bastante, sobre todo por aburrimiento. Lo mío son las partidas rápidas, en ese aspecto soy un cacho crack.
También me gustan los puzzles, pero no sé si eso se considera un juego de mesa o qué, ya que yo los suelo hacer en el suelo y solo sin nadie, aunque me ponen nervioso en extremo y me hacen caer en sesiones hipnóticas de varias horas de enganche a los putos puzles.
Con respecto a los juegos de beber y chingar, pues son saludables, más que nada en la adolescencia, recuerdo una ocasión , debía yo tener unos quince tacos, con dos amiguitas que nos lo pasamos bastante bien al stripóker