Debut del joven guionista Ryan Fleck, destaca, para empezar, el hecho de que el protagonista, Ryan Gosling, estuvo entre los 5 nominados al Oscar de mejor actor principal este año. ¿De qué va? Un profesor de instituto estadounidense es un ejemplo en su trabajo, ameno, simpático, tratando de que los temas de historia que explica en clase calen entre unos bastante más que pasotas alumnos, la mayoría de ellos negros. Pero está el reverso, el hombre que en su vida privada es un yonqui habitual, un perdedor, un hombre que sabe que está enganchado al crack pero que no es capaz (ni quiere) asumirlo ni superarlo. Un hombre que ha de meterse algo cada día para hacer su trabajo. Porque esa es la dicotomía del personaje. Una de sus alumnas (Shareeka Epps) intima con él, aunque conoce su "lado oscuro"; y el profesor trata de protegerla, de que no siga la senda de su hermano, condenado por tráfico de drogas; y para ello se enfrenta a un narcotraficante local (Anthony Mackie), compinche de delitos de su hermano, y que trata de meter a la chica en el negocio del tráfico de drogas.
El retrato de Dan, el profesor, es desolador. Como lo es la familia que le rodea, los compañeros profesores, el futuro de los chavales, el barrio, la familia de Drew, la alumna, etc. Y desolador el modo en mostrarlo: una fotografía porosa, sucia, con planos cortos en ocasiones, cámara al hombro en otras tantas. Y con una escena, que la ves llegar, que sabes como será, y que aún así te llega al alma, como una patada, pensando "qué cabrón eres, director, qué cabrón"; una de esas secuencias brutales, que ha de salir, para que veamos que el protagonista toca fondo, aunque no sepas si lo hará. Aunque al final siempre haya sitio para una mínima esperanza...
Película dura, realmente dura, no tanto en lo que insinúa como en lo que deja a la reflexión. Y muy recomendable.
PD: el título hace referencia a una llave de lucha libre, que sería el reflejo de la situación personal del protagonista.





















